Sí, podemos acortar mangas y ajustar el largo para adaptar el abrigo a la talla y proporción que necesita cada persona. Este tipo de arreglo es muy útil cuando la prenda tiene un corte clásico o unas medidas que ya no resultan cómodas. El objetivo es que el abrigo vuelva a verse equilibrado, elegante y fácil de llevar.

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